miércoles, 26 de marzo de 2025

Cátedra Francisco Palau 2025 - Clausura

XV edición de la Cátedra Francisco Palau: «Despertando Esperanza»

CITeS – Universidad de la Mística. Ávila, 23 de marzo de 2025

El domingo por la mañana, tras la ponencia de Mª José Mariño, cm, Esperanza y misericordia: un encuentro a la luz de la comunión, tuvimos la presentación del libro de la Cátedra de 2024: El acompañamiento espiritual, a cargo de Lola Jara, cm.

Y a continuación, la clausura en la que Gracia Navarro, cm, nos sintetizó brillantemente las aportaciones de cada una de las ponencias que pudimos escuchar el fin de semana.

Os emplazamos para la cátedra del próximo año, en que trataremos la faceta de escritor de Francisco Palau, en concreto profundizaremos sobre su libro La lucha del alma con Dios. ¡Os esperamos!






Cátedra Francisco Palau 2025 - Esperanza y misericordia: un encuentro a la luz de la comunión

XV edición de la Cátedra Francisco Palau: «Despertando Esperanza»

CITeS – Universidad de la Mística. Ávila, 23 de marzo de 2025

Esperanza y misericordia: un encuentro a la luz de la comunión

María José Mariño, cm

La esperanza y la misericordia unidas desde la experiencia de comunión: la esperanza y su radicalidad

Hoy necesitamos más que nunca recuperar la radicalidad de la esperanza cristiana, respondiendo desde el Evangelio a una realidad que clama más que nunca por un motivo de esperanza. Es una fuerza silenciosa y modesta, que solo puede venir de Dios, bajo la que late un dinamismo confiado en alcanzar la plenitud que aún no poseemos, para caminar resistiendo la incertidumbre y el absurdo que nos cuestiona. El P. Palau nos ofrece una clave: la comunión. Nos va a servir sobre todo su vida, su vivencia del misterio y, sobre todo, cuando se confronta con la fuerza del mal.

La dialéctica de la esperanza en un mundo desesperanzado

La esperanza adopta formas distintas según el contexto en que nos encontramos; debe ser una esperanza encarnada.

El siglo XX ha sido testigo de a dónde abocan las utopías y los totalitarismos que pretenden salvar la humanidad. Auschwitz es el símbolo. Vivimos tiempos de incertidumbre e inestabilidad. La esperanza es siempre fuerza que nos ayuda a tender un puente hacia un mañana que soñamos.

Necesitamos descubrir la fuerza de esa esperanza que solo puede comprenderse en relación con la Trascendencia y con la alteridad, que nos habla de dejar el control, de no luchar contra los miedos sino de ir más allá. La radicalidad y fundamento de la esperanza está en que solo puede recibirse como gracia; no se trata de nuestros deseos ni de un mero consuelo o un anestésico para el malestar del presente. Es pasión de lo que está por venir, promesa de un futuro que afirma y sostiene el sentido de nuestro caminar hoy.

La comunión, fuente y horizonte de esperanza: la experiencia palautiana

La esperanza, confrontada con la realidad del mal, muestra al P. Palau y nos muestra que es real y que el mal no tiene carácter definitivo; puede ser una amenaza, pero pierde su fuerza ante la vida presente de la salvación.

Aunque descubre la vulnerabilidad que amenaza no poder vivir ese dinamismo, de ahí emerge el misterio que alienta y fortalece la comunión, el amor, y por tanto la esperanza. Desde la comunión, la esperanza muestra un rostro fundamental: solo puede conjugarse en primera persona del plural. Es la esperanza que descubrimos al vivirnos progresivamente unidos por los vínculos de comunión. La esperanza en Vallcarca es la del exorcista con sus hermanas y con los energúmenos: nosotros unidos en el misterio de comunión descubrimos como impulso y horizonte que nos impulsa a buscar juntos caminos y sin que la herida del mal pueda ya separarnos. Cuando más lleve el mal el rostro de mi hermano, más fuerte es la esperanza.

Vallcarca, lugar de la esperanza: Iglesia, mundo y comunión

Vallcarca va a ser por excelencia no solo el lugar de la lucha contra el mal, sino el lugar de la esperanza con la fuerza de la comunión, a través de las comunidades fraternas que acogen las víctimas y, en su camino de misericordia, se convierten en sacramento de comunión y salvación. La esperanza que se convierte en lucha y que, sin embargo, tiene un precio: compartir el camino de la cruz con las víctimas. Esa esperanza que nace de la comunión y la misericordia tiene un alcance social y eclesial que tenemos que mostrar.

Esperanza más allá de las esperanzas: el carácter escatológico de la esperanza, instancia crítica

La esperanza radical, que es gracia, va mucho más allá de nuestras esperanzas: trasciende las esperanzas intermedias, o sea, las formas concretas que adopta la praxis de la esperanza. Eso lo vive el P. Palau en Vallcarca; cada uno de esos combates es como si fuera el último, sin embargo, sigue la lucha,  los exorcismos. El P. Palau sufrirá un camino de cruz: la persecución, el conflicto con la Iglesia jerárquica y, sobre todo, la resistencia de los demonios, pues los energúmenos no se curan. Vallcarca nos dice que toda victoria sobre el mal es provisional; la definitiva solo la veremos en el futuro de Dios. Se nos invita a dejar lo logrado para seguir en camino hacia lo porvenir, que es gracia, es don. Solo entrando en la radicalidad de la Pascua, de la cruz, podemos descubrir la fuerza de la esperanza en Dios, que es una esperanza común, no individual.

Eucaristía, esperanza en el cuerpo de Cristo: la comunión en el hoy, anticipo de futuro.

La experiencia de Vallcarca se da en un contexto eucarístico, lugar donde se anticipa el futuro y vivimos el don de la comunión en esperanza. Es alimento para el camino.

Conclusión

Buscamos una esperanza que guía, da sentido, orienta a la humanidad, que busca vida pero que padece el desgarro del mal. La esperanza en Cristo es horizonte, sentido, ilumina el rostro de las víctimas, que ya no son despojos de la historia sino cuerpo de Cristo crucificado. Es la dimensión social y trascendente de la esperanza.









domingo, 23 de marzo de 2025

Cátedra Francisco Palau 2025 - Entrevista : experiencia sobre el Sínodo y las esperanzas que abre a la Iglesia

 XV edición de la Cátedra Francisco Palau: «Despertando Esperanza»

CITeS – Universidad de la Mística. Ávila, 22 de marzo de 2025

Entrevista: «Experiencia sobre el Sínodo y las esperanzas que abre a la Iglesia», a cargo de Laura Mor. Entrevistadas: María Luisa Berzosa y Cristina Inogés.

María Luisa Berzosa participó en los sínodos de la juventud, en el de la Amazonía y fue facilitadora en el de la Sinodalidad. Le ha permitido ver la multiplicidad de puntos remotos a los que llega la Iglesia. De su participación, le ha quedado mucho amor por la Iglesia; aunque hay luces y sombras, cree que predominan las luces.

Cristina Inogés participó por primera vez en un sínodo en el de la Sinodalidad. Fue la única mujer española con voz y voto. Ha sido un descubrimiento, conocer una Iglesia que no conocía. Ver la diversidad y constatar que el gran obstáculo es la cultura. Que Francisco diera inmediatamente categoría de magisterio eclesial al documento que salió del sínodo es una muestra de la coherencia del papa con la sinodalidad.

El documento marca un proceso; es amplio y abierto.




Cátedra Francisco Palau 2025 - La búsqueda un camino de esperanza en Francisco Palau

 XV edición de la Cátedra Francisco Palau: «Despertando Esperanza»

CITeS – Universidad de la Mística. Ávila, 22 de marzo de 2025

La búsqueda un camino de esperanza en Francisco Palau

Lola Jara, cm

Introducción

Las dificultades de la vida fueron una oportunidad para crecer y desarrollar la capacidad para adaptarse; y el Padre Palau se crece en las dificultades. La esperanza se muestra en su fortaleza ante las dificultades y en la paciencia y constancia con que vive. Nunca habla de la esperanza sola, sino siempre unida a la fe y la caridad.

1.     La esperanza en la vida humana

Dice el papa Francisco que todos esperan. La esperanza juega un papel en la salud mental y espiritual; aporta confianza y deseo, fundamentales para una vida plena.

2.     Relación entre búsqueda y esperanza

El Padre Palau desarrolló una narrativa de esperanza en la búsqueda de un sentido, que le proporcionó la fortaleza para seguir adelante en las dificultades: fue exclaustrado, exiliado, encarcelado, le cerraban las comunidades que intentaba poner en marcha… Guio sus decisiones diarias, con una esperanza enraizada en la creencia de que Dios está presente en nuestras vidas. La esperanza ofrece la visión de un futuro posible y deseable, da sentido al esfuerzo.

3.     Búsqueda y esperanza en la experiencia de Francisco Palau

Hay un primer período de incertidumbre, búsqueda. En la niñez y juventud hay un deseo y apertura al futuro con carga de idealismo; más tarde, una purificación del idealismo juvenil. Se pone en movimiento por la esperanza de encontrar una vida más plena. Le da el impulso para la búsqueda de la cosa amada.

3.1.  La búsqueda, una forma de vida en Francisco Palau

La búsqueda es una forma de vida en Francisco Palau, no solo una etapa. En Ciudadela en 1860 tiene la experiencia mística en que la Iglesia se le da a conocer. Visión de Dios y los prójimos como algo único.

3.2.  Unidad del itinerario vital

La búsqueda no es algo de un momento, sino de más y más porque el amor sigue creciendo hasta el infinito, aunque no puede ser total hasta que alcancemos el más allá. El aprendizaje y la búsqueda no acaban nunca porque forman parte de la vida (Escuela de la Virtud). El arco de la esperanza abarca toda su vida. Piensa que la vida eterna empieza aquí y ahora. Se fundamenta en la confianza en Dios y en el esfuerzo humano.

3.3.  Don gratuito que da sentido a la vida y la transforma

Cuando hay esperanza, todo es un regalo de Dios, don gratuito que da sentido a la vida y la transforma. Sin la gracia, no habría alcanzado tal nivel de desposorio y luego de matrimonio con la Iglesia. Caminaba de baluarte en baluarte y en cada uno encontraba los signos para llegar al siguiente. Conciencia de buscar y ser buscado por la Iglesia como ser vivo y relacional. En esa búsqueda, Francisco Palau va siendo transformado en la Amada, divinizado, eclesializado. La transformación clarificó su misión como unión con Dios y los prójimos, que son una cosa: sirviendo a los prójimos servimos a Dios.

3.4.  La importancia del tiempo para alcanzar lo esperado

Es realista, afirma que necesitamos tiempo para obtener la perfección. Si estamos sobre la tierra, necesitamos tiempo.

4.     Una esperanza enraizada en la fidelidad de Dios y en la fuerza de su Palabra

Dios es un Padre que nos ama y en ese amor tenemos enraizada nuestra esperanza. Cuando faltan recursos materiales y apoyos, dice que solo Dios basta, Dios lo llevará a su propio destino, la confianza en Él lo superará todo. «Ese amor se fundamenta en Él y no en vosotras. Porque os ama os llama por vuestro nombre; y ese amor es la causa de vuestra esperanza». Nos ama como somos, ama la persona y no sus defectos.

5.     Proceso de interiorización y proyección escatológica

Habla del valor transformador de la esperanza. Trabajar por un mundo mejor, Dios está con nosotros. Estrategias para mantener la esperanza en nuestra vida.



Cátedra Francisco Palau 2025 - Palabras de esperanza en los místicos: Edith Stein

 XV edición de la Cátedra Francisco Palau: «Despertando Esperanza»

CITeS – Universidad de la Mística. Ávila, 22 de marzo de 2025

Palabras de esperanza en los místicos: Edith Stein

Myrna Torbay, ocds

Biografía de la esperanza en Edith Stein

a)    Hija del pueblo judío.

Madre judía estricta. Fallecimiento por suicidio de su tío y varios allegados. El pueblo judío solo tenía esperanza en su esfuerzo y, en todo caso, en la retribución de Dios al mismo.

b)    Mujer atea hundida en sucesivas depresiones.

Esperaba un buen futuro, un matrimonio feliz, pero eso no le ahorró depresiones. Un acontecimiento en Breslau le hace perder la esperanza en la persona humana. Pero la experiencia en una residencia para niños de familias desintegradas y la oración confiada de la hermana que la dirigía le impacta. Con 21 años empieza a estudiar Filosofía y conoce a Max Scheler; cae en la cuenta de que a quien conocía y admiraba era creyente.

c)     Una inquieta búsqueda de Dios.

La muerte durante la I Guerra Mundial de su amigo el filósofo Adolf Reinach y, sobre todo, la entereza de su viuda fue el motivo decisivo de su conversión al cristianismo.

d)    Encuentro con el Dios de Jesucristo. La irrupción de la esperanza.

Experiencia donde Dios infunde un estado anímico y la persona es capaz de acogerlo y recibirlo. Ahora se siente liberada («cuando me entrego a ese sentimiento, comienzo a llenarme de nueva vida»). Tras años de pasar de una depresión a otra, vislumbra una gracia que le ha sido otorgada y que no se consigue a base de esfuerzo, sino de rendirse ante Dios.

e)     Encuentro con el Dios de Jesucristo. La irrupción de la esperanza.

Recibe el bautismo el 1 de enero de 1922. Visión del sufrimiento que da soporte a su vida teologal. Ascenso de Hitler al poder en Alemania. Se ofrece a llevar la cruz. Ingresa en el monasterio de las carmelitas de Colonia, pero tras la noche de los cristales rotos en 1938 la mandan al monasterio de Holanda y ella ofrece su vida por la salvación de Alemania, por la paz del mundo y por que ninguno de los que le ha confiado se pierdan. Su hermana y ella son apresadas y enviadas a dos campos de concentración: «estamos completamente tranquilas y contentas… Ahora nos es dado experimentar un poco cómo se puede vivir sostenidas interiormente».

Escritos sobre la esperanza. La cruz fuente de esperanza.

Virtud infusa, teologal, que purifica el alma; el alma confía en alcanzar la vida eterna. Su experiencia de la cruz: al abrazarla con fe y esperanza, los creyentes son conducidos como por el cayado del pastor. Asegura al creyente que no está solo. Es fuente de esperanza porque expresa la certeza de la redención. Valor redentor del sufrimiento: santidad y vida eterna. La cruz es fuente de esperanza, el dolor no tiene la última palabra.

Conclusión

Dolor y sufrimiento son experiencias propias de la vida. En 1941, un poco antes de su martirio dice: «Salve Cruz, esperanza única». Sufrimiento como esperanza.




Cátedra Francisco Palau 2025: Itinerarios bíblicos de esperanza en la Biblia.

 XV edición de la Cátedra Francisco Palau: «Despertando Esperanza»

CITeS – Universidad de la Mística. Ávila, 22 de marzo de 2025

Itinerarios bíblicos de esperanza en la Biblia

Agustí Borrell, ocd

Introducción

Estamos en tiempos turbulentos, en que cunde la tentación del desánimo. Necesitamos fortalecer la esperanza y la fuente primera y más importante es la Palabra de Dios. La esperanza marca la Escritura de principio a fin.

La esperanza de Israel

·       Abrahán

Recibe de manera inesperada la promesa de una descendencia y el mandato de que vaya a un destino desconocido. Contra todo pronóstico, acoge la petición divina impulsado por la confianza. La promesa de Dios suscita la esperanza y la historia de Israel. La esperanza siempre está relacionada con la vida y una vida nueva.

·       El éxodo

Los israelitas emprenden el camino hacia la tierra de Canaán con la promesa de Dios, impulsados por la esperanza. La peregrinación se torna larga y exigente y su esperanza es puesta a prueba. Aparece el desánimo y la tentación de volver atrás, donde tenían asegurada la comida, aunque sometidos a la esclavitud. Dios atiende sus quejas y manda el maná, pero sigue pidiéndoles que vivan de esperanza (no deben guardar el maná para el día siguiente). Episodio del becerro de oro: el pueblo busca falsas seguridades ante la incertidumbre.

·       El exilio

Gran parte de los israelitas emprende el exilio a Babilonia, privados de sus seguridades (el templo, Jerusalén…). La intervención de los profetas les ayuda a mantener la esperanza. Jeremías lee los acontecimientos a la luz de las promesas de Dios. Cuando todo es destrucción y desánimo, anuncia el retorno, Dios se apiadará del pueblo y recorrerán el camino de vuelta gracias únicamente a la acción de Dios. Invita a los deportados a adoptar una actitud positiva ante las circunstancias, incluso que busquen el bien de sus enemigos porque de su bien depende el de ellos. Actitud de esperanza es invitación a trabajar el presente. Ezequiel anuncia la reconstrucción del templo. La fuente última de la esperanza humana es Dios y su generosidad, que da fuerza para superar las limitaciones y preparar un futuro mejor. Visión de los huesos secos: lo que está muerto vuelve a la vida. La esperanza está relacionada con la vida y aparece cuando no hay motivos para creer. Es distinta del optimismo.

·       La esperanza mesiánica

Las injusticias de los monarcas llevan a contraponer sus acciones al ideal mesiánico: falsos mesías. La salvación debe llegar a todas las naciones, pero deben reconocer al pueblo elegido. Es la época apocalíptica (luchas políticas, peligro de perder la identidad del pueblo…) y sus escritos tratan de hablar de esperanza leyendo la historia humana a la luz de la fe.

El Nuevo Testamento

·       El tiempo del cumplimiento

La resurrección es el cumplimiento de las promesas de Dios. El Niño recién nacido es una esperanza para todos los pueblos. En Jesús se cumplen las promesas; el Reino de Dios ha llegado. Dos épocas en la esperanza: la promesa (Antiguo Testamento) y el cumplimiento (Nuevo Testamento).

·       El apóstol Pablo

Dios ha ofrecido, por medio de Jesucristo, la justificación, el perdón de los pecados. Por el bautismo participamos en el misterio pascual, vivimos una vida nueva, hemos muerto al pecado.

Romanos 8

       El nuevo nacimiento

Hemos recibido la vida nueva, aunque aún no podemos disfrutar plenamente de ella. Vivimos con la esperanza de la vida eterna, fase en la que el Espíritu es prenda de lo que poseeremos en plenitud. Gracias a él sabemos que la vida eterna es verdadera, no una ilusión. Por eso, el tiempo presente está marcado por la esperanza: es la tensión hacia la plena realización de lo que ya es presente.

       El gemido de la esperanza

El Universo entero gime ante la inminencia del parto, gemido asociado no tanto al dolor como al deseo vivo de la vida nueva, plena, de verse liberado.

       La esperanza de los místicos

San Juan de la Cruz: es un gemido pacífico y no penoso, porque espera. Francisco Palau: la esperanza manifestada en un deseo vehemente.

Conclusión

La esperanza recorre la Biblia del principio al fin. El Pueblo de Israel, ante las limitaciones del presente, suspira por un mundo mejor. Con Jesucristo, estamos en el tiempo del cumplimiento. Hemos sido incorporados a su muerte y empezado a participar en su resurrección. Nos aferramos a la esperanza porque hemos pregustado la vida nueva.

«Todo cuanto fue escrito en el pasado se escribió para nuestra formación, para que, con la paciencia y el consuelo que dan las Escrituras, conservemos la esperanza» (Rom 15,4).

«Somos sobre la tierra viandantes, y nos dirigimos a la Ciudad Santa que estamos describiendo. Antes de llegar, ya vemos entre enigmas, sombras y misterios la gloria que esperamos» (Francisco Palau).






sábado, 22 de marzo de 2025

Cátedra Francisco Palau 2025: Cultivar la esperanza en tiempos difíciles.

Avila, viernes 21 de marzo de 2025

Cultivar la esperanza en tiempos difíciles

Pablo Guerrero, sj

0.- Introducción.

Pablo Guerrero, sj, enmarca la esperanza con las citas de dos papas a las que separan sesenta y dos años: una, de Juan XXIII al abrir el Concilio Vaticano II y otra, de nuestro papa actual Francisco. Vivimos ahora tiempos de «herejía emocional», un concepto que alude a esa falta de esperanza que se nos cuela cuando decimos expresiones «este mundo es un desastre» o «esta Iglesia no hay quien la cambie»; falta de esperanza que es una falta de confianza. Es imprescindible aprender a vivir y observar, saber que somos invitados a ser testigos de esperanza en los tiempos que nos ha tocado vivir. A veces sentimos nostalgia de pasados absolutamente idealizados; los desafíos son necesarios para aprender y madurar, pueden ser oportunidades para crecer y especialmente en el terreno espiritual.

1.- Unas palabras sobre la esperanza.

La esperanza es la fe que mira hacia adelante. La vida espiritual no es una vida espiritual defensiva. No es un soportal en el que nos arrebujamos con otros para protegernos de la lluvia, sino más bien un paraguas con el que nos protegemos de la lluvia. Es decir, es paciente pero no pasiva; nos impulsa a buscar soluciones y requiere un esfuerzo consciente. Las relaciones humanas son una fuente inagotable de esperanza; nos recuerdan que no estamos solos en la lucha. Cultivar la esperanza es hoy un acto de rebeldía, casi revolucionario.

2.- La Iglesia como fuente de esperanza para la Humanidad.

Cómo encontrar signos de esperanza hoy. El ser humano se enfrenta a un vacío espiritual que nada puede llenar. En su anhelo por algo que dé sentido, se repliega sobre sí mismo o sobre su móvil, que es lo mismo; atrapado entre un racionalismo y una tecnología que nos deshumaniza y, al mismo tiempo un hedonismo que intensifica su soledad e insatisfacción.

¿Sigue siendo la Iglesia una fuente de esperanza? Algunos piensan que la Iglesia ha perdido su rumbo; se habla de una época post cristiana. Es indudable que se ha reducido el número de personas que asisten a misa, muchas congregaciones han cerrado sus puertas. En otros países, los cristianos son perseguidos y martirizados.

¿Estamos interpretando bien los signos de los tiempos? ¿No será que nuestra esperanza es débil porque la hemos depositado en cimientos equivocados? La esperanza sobre roca o sobre arena.

2.1.- Las Ilusiones engañosas del Mundo y la respuesta de Cristo.

Jesús también estuvo sometido a esas ilusiones engañosas, son las tentaciones del desierto cuyo poder de seducción sigue tan vigente como entonces. Nadie, ni siquiera la Iglesia, está inmune a esas tentaciones; por eso es vital conocerlas. La primera tentación (convertir las piedras en pan) promete felicidad a través de la plenitud material, del consumismo que nos bombardea. La segunda (arrojarse desde lo alto del templo) supone confiar en el poder y la ostentación («tanto tienes, tanto vales»). La tercera tentación (adorar al diablo) propone adorar ideologías, sistemas o estructuras otorgándoles valor absoluto; al rechazar a Dios, el hombre se aferra a verdades parciales, pragmáticas.

Estas tres ilusiones engañosas permeabilizan nuestras decisiones, nuestras comunidades religiosas, incluyendo a la Iglesia. Si traicionamos nuestra misión y nos convertimos en eco de las ilusiones engañosas del mundo, nos olvidamos de estas verdades. Convertirse, en cambio, es sentirse atraídos por Jesucristo.

            2.2.- La verdadera esperanza.

Está en las respuestas de Jesús: no solo de pan vive el hombre; no tentarás a tu Dios; solo a Dios adorarás. San Pablo en sus cartas nos repite la esperanza que brota de la cruz.

3.- La esperanza de la cruz.

La esperanza nacida de la cruz es indestructible; reconoce los límites humanos y no confía solo en las soluciones terrenales, sino que las integra en el plan de Dios. El cristiano no se rinde ante los problemas del mundo, se compromete a construir un mundo más justo, sabiendo que su esfuerzo culmina con la gracia divina. Primero tenemos que vivir la esperanza nosotros, en una unión con Cristo.

Hoy el mundo busca esperanza no en ideas sino en testimonios. Las conversiones se fueron produciendo al ver cómo los primeros cristianos se amaban. Para mucha gente el único evangelio será ver la vida de los cristianos. Hoy el mundo busca esperanza, pero esperanza de verdad.

Dios se hizo uno de nosotros y escogió mirar al mundo desde la cruz, está en la cruz pero para salvar, liberar. Que esté en la cruz no es justificación de las cruces injustas de la sociedad. La cruz es un umbral que debemos traspasar para llegar a la salvación, que es nuestra esperanza. Solo si aceptamos la cruz, podemos ser verdadera esperanza para el mundo.

            3.1.- La cruz me revela quién es Dios.

Dios está enamorado de nosotros y quiere estar con nosotros. No nos suprime el dolor, pero nos acompaña; así nos consuela, no porque nos quite el dolor sino porque lo llena de sí mismo, de amor.

            3.2.- La cruz me revela quién soy yo.

Nos muestra la capacidad que tenemos cada uno de hacer el mal; muestra el producto de todos los desamores, desesperanzas. Nos recuerda los dolores que nuestro mundo padece. Nos muestra al ser humano desfigurado. La cruz nos enfrenta a nuestra realidad con la seriedad que tienen nuestras acciones y la responsabilidad de nuestras acciones.

            3.3.- La cruz nos enseña cuál es el secreto de la vida bien vivida.

Cristo nos salva porque nos muestra el secreto de la vida bien vivida: contemplar el misterio y el escándalo, dejarnos mirar por el crucificado. Ante el crucificado no podemos tener nada de protagonismo. En el centro de nuestra oración solo puede estar Cristo crucificado. Es reconocer que nuestra vida está llamada a ser así, que nuestra esperanza radica en que solo si el grano de trigo muere… Si nos dejamos mirar por la cruz de Cristo, nos vamos a transformar porque en la cruz descubrimos que el amor es más fuerte que la muerte y que al mal solo puede vencerlo el bien, al igual que a la paz solo podemos llegar por medios pacíficos.

4.- Hacia una espiritualidad de la espera.

Para san Ignacio, la espera tiene un significado activo. No puede separarse del concepto de amar y servir. La espera no es pasiva, es misionera. No es la espera del autobús, de dejar que el tiempo pase. Es una espera habitada, con cabida para nuestra acción, que nos enraíza en la vida. Es la que coincide con la esperanza cristiana.

Conclusión. Por qué soy un hombre de esperanza. Cristo, en la cruz, le dice al Padre: en tus manos pongo mi espíritu. Cristo muere no en la certeza, sino en la confianza. Él, verdadero Dios y verdadero hombre, nos muestra el camino, un camino que es posible.