miércoles, 25 de marzo de 2026
sábado, 21 de marzo de 2026
Mesa de experiencia orante. Modera: Eduardo Sanz ocd
Durante esta tarde de sábado hemos tenido la suerte de disfrutar del testimonio de cuatro carmelitas, nos han hablado de su vida de oración. Ellos han sido: Sagrario Fernández ocd, Danilo Ayala ocd, maría D'Souza cm y finalmente Cristiana Tamagnini cms.
En primer lugar hemos escuchado el testimonio de Sagrario Fernandez, carmelita desclaza.
Sagrario tiene la experiencia de
que Dios la ha amado primero. Tuvo una experiencia de silencio, de presencia de
Dios, de paz a sus catorce años, entendió que su vida tenía que ser esa, con
Dios. El proceso orante va ligado a la vida personal. ¿Por qué me eligió a mí
el Señor? Desde los diecisiete años entró en el convento sin conocer el Carmelo, pero quería gastar su vida en la búsqueda del rostro de Dios. En el
Carmelo conoció a los místicos, leyó sus obras, estudió la Biblia. Los primeros
años fueron de sorpresas y descubrimientos. El Carmelo es lugar de conocimiento de sí misma, lugar de cruz, de despojo, de
desasimiento, de trabajo constante por la fraternidad, de conocimiento de Dios.
La liturgia, la mejor acompañante en la vida de oración, es la mejor en los
momentos de desolación.
A continuación le tocó el turno a Danilo Ayala, carmelita descalzo.
La oración permite fundamentar la vida con raíces fuertes. Orar es hallar un refugio seguro, una comunión silenciosa que sostiene. La oración es la fuente, de ella brotan muchos bienes. La oración significa conectarse con Dios que habita en nuestro interior. Para ello es necesario la serenidad. Creer en el amor y el apoyo incondicional de Dios. “Me sedujiste Señor y me dejé seducir” La oración es mi verdad, mi descanso, mi fuerza y mi misión. Un camino al comienzo fácil pero después entró en la purificación que Dios le presentó, Dios le mostró su fragilidad, su timidez, la inseguridad y el miedo, pero Dios la llevó a un servicio en el que Él tocaba sus heridas más profundas y experimentó que cuando era débil entonces era fuerte. Vivió un tiempo de oscuridad interior. Entendió que Dios la esperaba y la amaba así, como ella era, débil y limitada. Orar es caminar hacia mi interior, hacia mi verdad, relacionarme con Dios Padre y Amigo, dejarse amar tal cual una es. Orar es dejar poseerse por Dios. La misión brota de esa intimidad con Dios porque en la oración el corazón se llena de los rostros de los demás. Mi debilidad fue el lugar donde experimenté la ternura de Dios.
Cátedra 2026: Raíces carmelitanas en "Lucha del alma con Dios" - Antonio Benéitez, ocd
XVI Cátedra Francisco Palau:
La oración. Don y tarea. "Lucha del Alma con Dios"
CITeS-Universidad de la Mística,
Ávila, 20-22 marzo 2026
RAÍCES CARMELITANAS EN «LUCHA
DEL ALMA CON DIOS»
Antonio Benéitez, ocd
Comienza con un recuerdo al padre
Luis Javier Fernández Frontela, fallecido el pasado 21 de enero
inesperadamente, que estudió profusamente la obra del Padre Palau y
agradeciendo todo lo que hizo por el conocimiento del beato.
Hay una conexión directa de Lucha
con la vicisitud histórica de la Iglesia en España; así, se había prohibido
hacer ordenaciones sagradas. Además, el papa Gregorio pide que se ore por la
Iglesia en España en ese momento.
El escrito de Lucha del alma con
Dios es un escrito que prolonga y anticipa.
Actualización del carisma del
Carmelo Teresiano. Francisco Palau es el hombre de la parresía, de la
audacia confiada al estilo de san Pablo, que escribe en la más pura tradición
carmelitana, y lo hace en el espíritu de santa Teresa, aunque no la cite expresamente.
Anticipo de las nuevas
perspectivas eclesiales. Bebe de la tradición del siglo XVII y anticipa lo
que ha venido luego, el profundo sentido de Iglesia que tenemos ahora.
Planteamientos eclesiales de
los fundadores del Carmelo Teresiano
A los 45 años, Santa Teresa
tiene una experiencia del infierno, percibe su amargura de manera sensible (Vida,
32). Lo sensible es un correlato de la gracia interior; la gracia interior es
salvar almas. Ese otoño comienza la labor fundacional y, hasta que muere, vive
el deseo de Cristo que el Espíritu Santo ha sembrado en ella, de que todos los
hombres conozcan a Cristo y se salven.
Sufre por los que llaman los
«daños de Francia», que se resumen en la ruptura del Cuerpo de Cristo. Son los
ataques de los calvinistas en el sur de Francia, con quema de iglesias y
abandono de sacerdotes que se hacen hugonotes. Aunque a Santa Teresa no le
habían explicado la comunión de los santos, intuía que el Cuerpo de Cristo, la
Iglesia, estaba roto. Teresa se dice que hay que vivir los consejos evangélicos
lo mejor que pueda. En Camino habla de los sacerdotes y dice que han de
dar ejemplo los que han de enseñar.
Teresa tiene un llamamiento de
Dios para orar por los pecadores, los herejes, los sacerdotes, los infieles,
creando comunidades orantes. Ella imagina a esas monjas y dice que hay que ser
tales que Dios escuche su oración; ser cristianos de modo que nuestro
testimonio y oración atraigan a los demás.
Contribución de San Juan de la
Cruz. Más vale dedicar la mitad del tiempo a la oración, porque o si no es
como martillear en hierro frío. Si no hacemos oración, nuestra actividad
pastoral es martillear en hierro frío. Si falta la oración, falta la eficacia
apostólica. No se hace nada de actividad pastoral, si no se busca la honra y
gloria de Dios.
Continuidad del Padre Palau
con el carisma de Santa Teresa. Él tambien desea embarcar a todos,
religiosos y laicos, en la oración.
Los «daños de España». Había una
prohibición de ordenar sacerdotes. Palau reacciona con el espíritu de Santa
Teresa: vamos a orar; a hacer oración y sacrificio. Que nuestra oración y
sacrificio venzan la voluntad divina. Todo nos recuerda al episodio de la lucha
de Jacob. Se trata de luchar para que Dios no permita los castigos que
merecemos y nos mande las gracias que necesitamos. Oración y sacrificio tanto
personal como comunitarios. Hace propuestas de oraciones, letanías. Sobre todo,
de la Eucaristía; porque es la intercesión de Cristo ante el Padre en la
Eucaristía. Su cuerpo en los altares y su cuerpo místico que es la Iglesia.
Esto va creciendo en el P. Palau,
en las fundaciones, en la Escuela de la Virtud, en el ministerio del
exorcistado y va creciendo en la Iglesia (Santa Teresita del Niño Jesús),
también en el magisterio de la Iglesia (Cuerpo de Cristo y comunión de los
santos).
Lo que propone el P. Palau es lo
que, 20 años más tarde, proponen los jesuitas en el Apostolado de la Oración.
Romano Guardini: la Iglesia está despertando en las almas (1922). Pero el
primero que motivó esto desde la espiritualidad teresiana y desde una fe
profunda en el valor de la oración y el sacrificio fue el Padre Palau.
Cátedra 2026: Entre la herida y la bendición: raíces bíblicas de la oración en la "Lucha" - Lola Jara
XVI Cátedra Francisco Palau: La oración. Don y tarea. "Lucha del Alma con Dios"
CITeS-Universidad de la Mística,
Ávila, 20-22 marzo 2026
ENTRE LA HERIDA Y LA
BENDICIÓN: RAÍCES BÍBLICAS DE LA ORACIÓN EN LA LUCHA
Lola Jara, cm
En la tradición bíblica, el
encuentro con Dios no es un espacio de fe estática, es un proceso dinámico,
alguien que se adentra en un misterio que lo supera, interpela, pero finalmente
lo transforma.
El P. Palau coge la imagen de
Jacob en Peniel, herido pero bendecido, como imagen en su libro. Otras
figuras son: Moisés, Saulo, la samaritana y Pedro; ellas muestran que el
encuentro con Dios es experiencia concreta que hiere, pero que también sana y
envía. La relación con Dios no se reduce a obediencia pasiva o contemplación
serena. A través de todos estos personajes bíblicos, vemos cómo la fe madura
por el conflicto. Incluso María, la más humilde de las siervas, pregunta «cómo
puede ser esto». Su Lucha del alma con Dios es la actualización
contemporánea de una tradición bíblica milenaria.
Por qué la herida es condición
de bendición. Esta lucha nace de un choque de voluntades: la nuestra con la
de Dios. Lucha con Él, no contra Él. La victoria consiste en que Dios se
deje vencer por las importunaciones del alma.
Francisco Palau, estudioso de
la Biblia. Lucha es fruto de un contacto prolongado y profundo de
Palau con la Palabra de Dios. También en su época muchos escritores, músicos se
inspiran en la Biblia para crear sus obras. Palau es un autodidacta bíblico:
hace una lectura directa, usa la Vulgata… Busca en las Escrituras apoyo y
doctrina, es criterio de discernimiento en su vida. Entre las traducciones de
su tiempo, destacan las Biblias de Scío y Petisco-Torres Amat; aunque Palau
parece traducir directamente de la Vulgata. En cuanto a los comentaristas, usa
las obras de Migne, Cornelio a Lapide, Jacques Tirini. La Biblia es su criterio
de discernimiento y fuente de misión.
Lucha es un texto
bíblicamente tejido. Cuenta con 127 citas explícitas e innumerables resonancias
implícitas. Un estudio de Román Llamas de 1988 muestra la densidad de citas
bíblicas en la obra.
Jacob en Peniel es el armazón del
libro, modelo de esa lucha del alma con Dios (Gn 32), de la perseverancia que
exige la bendición. Esta es la clave palautiana de la vida espiritual: la
perseverancia; el alma que lucha no se resigna a perder la presencia de Dios.
Jesús es el foco que
ilumina este edificio: lo muestra en la tempestad y en Getsemaní. En la
tempestad, muestra la necesidad de orar a Dios en la crisis; pedagogía de urgir
a Dios en la crisis para salvar la navecilla de la Iglesia («Señor, salvadnos,
que perecemos»). En Getsemaní, la noche no es fracaso sino participación en
Cristo.
Los salmos son la herida
hecha palabra. El alma grita, llora y protesta hasta alcanzar la confianza. La
estructura del lamento es la respiración del alma de Palau.
El Padrenuestro en Lucha
está actualizado a la situación que vive la Iglesia en España en ese momento.
Presenta la oración como combate. «Venga tu Reino»: deseo de un orden civil que
permita la misión. «El pan nuestro»: se identifica con la Palabra, los
sacramentos y los predicadores; son instrumentos necesarios para que la
bendición de Dios se concrete en la vida social de España.
Da gran protagonismo al Espíritu
Santo y también a San José, copiando textos completos del Camino de
perfección haciendo alusión a San José como maestro de oración.
Arquitectura de la lucha
espiritual. El armazón es la lucha de Jacob que vence por su perseverancia.
El foco es Jesús, el Buen Pastor, en la tempestad y en Getsemaní. El
laboratorio son los salmos, espacio donde la herida grita, confía. La acción es
el Padrenuestro.
Marco bíblico: la lucha
como categoría espiritual. Cuatro movimientos en la lucha: el deseo, la
dialéctica, la herida y la bendición. Toda lucha espiritual nace del deseo, de
un anhelo, de hambre de Dios; impulsa al alma a salir de sí en busca de Dios.
La dialéctica entre el ocultamiento y la revelación: Dios se muestra y se
esconde; es la pedagogía divina. La tentación y la noche educan al alma para
que aprenda a querer lo que Dios quiere. La herida de Jacob no es un castigo,
sino la prueba de que el combate fue real; es el sello existencial de la
gracia, que recuerda la vulnerabilidad humana y la dependencia divina. La
herida no destruye, configura; es sacramento de presencia. La bendición es la
culminación del combate espiritual, no solo un favor concedido, sino
transformación ontológica. Es el paso de la autosuficiencia a la plenitud.
La actualidad palautiana
bíblica: una clave eclesial. No es solo un texto del pasado, sino una obra
viva que sigue acompañando procesos espirituales hoy. La herida: los
sufrimientos históricos de la Iglesia. Lucha: camino concreto de la oración y
la misión. Noche: espacio necesario de encuentro en un mundo fragmentado.
Bendición: victoria sobre los obstáculos y recuperación espiritual.
Conclusión: la Lucha
basada toda ella en la Palabra de Dios es un lugar de transformación. Solo
lucha quien ama, solo combate quien ha sido tocado por una presencia que no
quiere perder. La herida de Jacob, de los salmistas, de Jesús en Getsemaní…, la
reconoce Palau en su alma y cada uno de nosotros también. La lucha no es el
final sino el comienzo; la herida no es fracaso sino puerta abierta. La
bendición no es premio sino transformación. Que nos impulse a buscar a Dios
incluso cuando se oculta; de luchar con Él, no contra, hasta el amanecer. En
esa lucha Dios no es el enemigo que se vence sino el amado que transforma y se
rinde.
El poder transformante de la oración en Lucha del alma con Dios por Gracia Navarro cm
Se refiere a la capacidad
que tiene la oración para influir en la vida de las personas, hace alusión a
cómo la oración cambia la vida del orante, le acerca a Dios, le da fuerza
espiritual para enfrentarse a las dificultades.
La oración medio para experimentar cambios internos, no es una evasión sino confrontación con Dios y con uno mismo. El alma se desnuda ante Dios y se une íntimamente a Él.
Con este libro el padre Palau inicia el apostolado de la oración y de la pluma, describe con tonos dramáticos la situación de la Iglesia. Tiene el deseo de compartir con otras personas su inquietud por la Iglesia. Quería organizar como una cruzada de oración por la Iglesia perseguida.
La oración es un don de
Dios. El Espíritu Santo incita a la oración a los fieles. Váyase delante de
Jesús sacramentado e invoque al Espíritu Santo, porque es él el que pide en
nuestros corazones. Al orar se abren canales para que la gracia divina penetre
en los fieles y en la Iglesia, desata el poder de Dios, abre caminos donde no
los había. La oración un diálogo de amor y una fuente de poder para enfrentar
las dificultades de la vida.
La oración palautiana es
un ejercicio de fe, esperanza y amor que cambia la vida. El encuentro con Dios
no deja al alma igual, toca nuestra fragilidad y nos transforma.
La oración, como práctica constante, permite establecer una relación con lo divino, el creyente reconoce su dependencia de Dios y abre la puerta para que Dios entre en su vida.
Cátedra 2026: Análisis filológico y literario de "Lucha del alma con Dios" - Ana Mª Díaz, cm
XVI Cátedra Francisco Palau: La oración. Don y tarea. "Lucha del Alma con Dios"
CITeS-Universidad de la Mística,
Ávila, 20-22 marzo 2026
ANÁLISIS FILOLÓGICO Y
LITERARIO DE LUCHA DEL ALMA CON DIOS
Ana María Díaz Martínez, cm
Este análisis filológico y
literario pretende meternos en el texto y que descubramos lo que hay, mejor
aún, dejar que Lucha se me descubra.
Forma
Para estudiar la forma, nos
centraremos en el cuerpo del texto, formado por la Carta de un Director a una
hija suya espiritual y por seis conferencias. La primera edición data de 1843,
en Montauban y la segunda de 1869, en Barcelona. Destaca el descubrimiento
reciente, por la hermana Dolores Jara, cm, de un texto de 1840 que podría ser
la génesis de Lucha. con un posible antecedente anónimo de 1840. Aunque en
la autoría del primero aparecen dos firmas, siendo la segunda del doctor D.
José Caixal, podemos decir que prácticamente todo el texto es de Francisco
Palau.
La obra mezcla varios géneros,
entre ellos el epistolar, y varios modelos discursivos —el expositivo-argumentativo,
el narrativo— junto con elementos dramáticos como el juicio simbólico ante la
justicia divina. Su análisis léxico revela campos semánticos muy definidos:
teológico-doctrinal, jurídico-forense, oración, afectivo-corporal,
bélico-militar, etc. El vocabulario es programático y doctrinal, no es
ornamental. Es un discurso conceptual más que narrativo, con muchos adjetivos
polarizados.
Las palabras se agrupan en campos
semánticos. Entre las redes semánticas que descubrimos en Lucha figuran:
-
Red semántica providencial: Dios -> ley ->
obediencia -> recompensa-bendición
-
Red semántica del pecado y la ruptura del orden:
pecado -> ruptura de la alianza -> corrupción moral -> abandono de
Dios
-
Red semántica del castigo divino: pecado -> castigo
-> sufrimiento colectivo
-
Red semántica del combate espiritual: religión ->
lucha -> enemigos -> victoria
-
Red semántica de la salvación espiritual
-
Red simbólica bíblica: símbolo -> referencia ->
función semántica.
o
Éxodo – Israel perseguido – analogía con España
o
Maná – Eucaristía – alimento espiritual
Al mismo tiempo, encontramos
oposiciones semánticas, el bien divino frente al mal espiritual:
-
Polo positivo: Dios, Cristo, gracia, salvación,
Iglesia.
-
Polo negativo: Satanás, demonios, pecado,
condenación, sectas impías.
Lucha se encuadra en la
literatura religiosa apologética del s. XIX, persigue un objetivo formativo y
quiere enfatizar la experiencia interior de la persona, del alma, unida a los
acontecimientos históricos y políticos. Hace una interpretación
providencialista de la historia.
De la forma al fondo
El cuerpo principal está formado
por la Carta del Director más seis conferencias, siendo su organización típica:
exposición doctrinal, explicación teológica, ejemplificación y exhortación. La
obra sigue un movimiento teológico ascendente que consiste en:
- Comprender
la crisis
- Explicar
sus causas
- Mostrar
los remedios
- Practicar
la oración
- Combatir
espiritualmente
- Esperar
la intervención divina.
En cuanto al tema y argumento, el
tema central es la eficacia de la oración perseverante y el argumento, que solo
puede superarse cualquier situación de desgracia mediante una lucha espiritual.
Los personajes van evolucionando
a lo largo de la obra. Son simbólicos:
- Teófila,
el alma: representa al a humanidad creyente.
- El
Director: la razón teológica.
- El
Juez: la justicia divina.
- María:
la misericordia mediadora.
- Satanás:
la acusación del mal.
- San
Miguel: la victoria escatológica.
Teófila se transforma: al inicio
está llena de desconcierto, es iluminada por el director y comprende que en el
combate se ocupa de la intercesión aunque, en el momento de la victoria, lo
atribuye totalmente a la intervención divina.
El director espiritual no se
transforma, pues es la verdad teológica y, por tanto, permanece firme. Solo se
retira cuando aparecen los demonios para dejar el protagonismo a Dios.
Juez divino: al final vence su
paternidad misericordiosa y no el juicio ante lo que está pasando.
Jesús: no aparece como un
personaje activo, sino que es el ausente siempre presente. Aparece bajo
diversas imágenes: buen pastor, dormido en la barca…
María: pasa de ser intercesora a
agente activo de la victoria espiritual.
La Iglesia: es la tercera palabra
que sale más veces. Desde su primera obra, Iglesia es esencial para Francisco
Palau.
Conclusiones y retos
pastorales
Retos pastorales
1) Secularización que se transforma.
En Lucha se interpreta
como abandono de la fe. En nuestro tiempo, Europa occidental, hay un descenso
de la práctica religiosa. El repunte actual, ¿conlleva una vida espiritual
comprometida? Cómo sostener una religiosidad que nos lleve a un compromiso.
2) Identidad cristiana en minoría. Seguimos siendo minoría.
P. Palau habla de un pequeño rebaño fiel que sostiene a la Iglesia. No cuenta
tanto el número sino la autenticidad y profundidad de nuestra vida. Cómo
sostener una espiritualidad cuando tenemos tanto en contra en el mundo.
3) La oración como práctica eclesial. Detecto que hay pocos
itinerarios profundos de oración; faltan acompañantes que ayuden a vivir una
oración honda y comprometida. ¿Seremos capaces de dar la respuesta de oración a
nuestra sociedad e Iglesia?
4) Sufrimiento eclesial. La Iglesia somos todos. ¿Hasta qué
punto el dolor del mundo y de la Iglesia me afecta? Porque si no sufro, no
puedo responder.
Consideraciones finales: Lucha parece un libro de combate, pero me parece que es otra cosa. Más bien es Cristo el que nos hiere el corazón y nos invita a comprometernos. A través de la oración, Dios nos transforma por dentro porque quiere hacernos participar de su voluntad de amor y fraternidad para todos. El libro habla de la sobreabundancia del amor de Cristo, que no solo nos salva, sino que quiere que colaboremos en su misma obra de misericordia y redención.
Cátedra Francisco Palau 2026: Contexto histórico de "Lucha del alma con Dios" y su proyección actual - Gregorio Ponce
XVI Cátedra Francisco Palau: La
oración. Don y tarea. "Lucha del Alma con Dios"
CITeS-Universidad de la Mística,
Ávila, 20-22 marzo 2026
CONTEXTO HISTÓRICO DE LUCHA
DEL ALMA CON DIOS Y SU PROYECCIÓN ACTUAL
Gregorio Ponce
La vida del Padre Francisco Palau
(1811‑1872)
se desarrolla en uno de los periodos más convulsos
de la historia de España. Nacido en plena Guerra de la
Independencia y marcado por las tensiones entre absolutistas y liberales, Palau
crece en un país dividido, sacudido por guerras
carlistas, epidemias, revoluciones y un anticlericalismo creciente que estallará con fuerza en 1835.
Ese año, unos disturbios en
Barcelona arrasan y queman varios conventos, entre ellos el de los carmelitas
descalzos donde Palau vivía. Obligado a exclaustrarse, sin hábito ni comunidad,
se ve obligado a huir y es ordenado sacerdote en Barbastro, por orden de su
superior provincial. Alterna el ministerio parroquial con la vida eremítica en una
cueva de su pueblo natal, donde acudía mucha gente a confesarse, hasta que las
sospechas del gobierno lo empujan al exilio en Francia.
Es en ese contexto —entre 1840 y
1851— cuando escribe Lucha del alma con Dios, una obra publicada en
Montauban en 1842 y nacida del silencio, la soledad y la persecución. Más que
un tratado, es un diálogo interior, un combate espiritual contra las fuerzas
que él sentía que estaban destruyendo a la Iglesia en España. Toda Europa vive
entonces las sucesivas oleadas revolucionarias y el debate sobre el papel de la
Iglesia en la sociedad moderna.
De vuelta a Barcelona, funda la
Escuela de la Virtud, una catequesis para adultos con dimensión formativa
religiosa y social, que el gobierno liberal percibe como una amenaza política.
Acusado falsamente de instigar huelgas obreras, es desterrado a Ibiza en 1854 y
se retira a Es Cubells y al islote del Vedrá. Allí, su espíritu, lejos de
romperse, se eleva Su vida y escritos se unen en una dirección: el amor a la
Iglesia, el servicio de Dios y de los hermanos. Declarado inocente, se traslada
a Menorca y funda una orden terciaria de hermanas y hermanos.
Le toca uno de los momentos más
difíciles para la fe en España. En lugar de abatirse, transformó su destierro
en tiempo de fecundidad. Lucha del alma con Dios es el testimonio de
que, incluso cuando te quitan todo lo externo, nadie puede arrebatarte la
libertad interior de amar y servir. Su vida se entiende como respuesta a esa
historia: uniendo vida contemplativa y misión.
Hoy su mensaje sigue
interpelándonos a luchar por despertar un amanecer de esperanza:
comprometiéndonos con los problemas de nuestro tiempo, complicándonos la vida
por los demás —especialmente los más vulnerables—, a ser personas orantes al
servicio de las personas —generosos, empáticos, respetuosos—, a vivir en plenitud.
Parafraseando a San Juan de la Cruz, Dios conduce el alma por caminos que no
entiende para aprenda a amarlo sin condiciones. Dios nos invita a servir sin condiciones,
a amar en la incomodidad, a la entrega total... El Padre Palau nos inspira a ello.



