sábado, 21 de marzo de 2026

Cátedra 2026: Entre la herida y la bendición: raíces bíblicas de la oración en la "Lucha" - Lola Jara

 XVI Cátedra Francisco Palau: La oración. Don y tarea. "Lucha del Alma con Dios"

CITeS-Universidad de la Mística, Ávila, 20-22 marzo 2026

ENTRE LA HERIDA Y LA BENDICIÓN: RAÍCES BÍBLICAS DE LA ORACIÓN EN LA LUCHA

Lola Jara, cm

En la tradición bíblica, el encuentro con Dios no es un espacio de fe estática, es un proceso dinámico, alguien que se adentra en un misterio que lo supera, interpela, pero finalmente lo transforma.

El P. Palau coge la imagen de Jacob en Peniel, herido pero bendecido, como imagen en su libro. Otras figuras son: Moisés, Saulo, la samaritana y Pedro; ellas muestran que el encuentro con Dios es experiencia concreta que hiere, pero que también sana y envía. La relación con Dios no se reduce a obediencia pasiva o contemplación serena. A través de todos estos personajes bíblicos, vemos cómo la fe madura por el conflicto. Incluso María, la más humilde de las siervas, pregunta «cómo puede ser esto». Su Lucha del alma con Dios es la actualización contemporánea de una tradición bíblica milenaria.

Por qué la herida es condición de bendición. Esta lucha nace de un choque de voluntades: la nuestra con la de Dios. Lucha con Él, no contra Él. La victoria consiste en que Dios se deje vencer por las importunaciones del alma.

Francisco Palau, estudioso de la Biblia. Lucha es fruto de un contacto prolongado y profundo de Palau con la Palabra de Dios. También en su época muchos escritores, músicos se inspiran en la Biblia para crear sus obras. Palau es un autodidacta bíblico: hace una lectura directa, usa la Vulgata… Busca en las Escrituras apoyo y doctrina, es criterio de discernimiento en su vida. Entre las traducciones de su tiempo, destacan las Biblias de Scío y Petisco-Torres Amat; aunque Palau parece traducir directamente de la Vulgata. En cuanto a los comentaristas, usa las obras de Migne, Cornelio a Lapide, Jacques Tirini. La Biblia es su criterio de discernimiento y fuente de misión.

Lucha es un texto bíblicamente tejido. Cuenta con 127 citas explícitas e innumerables resonancias implícitas. Un estudio de Román Llamas de 1988 muestra la densidad de citas bíblicas en la obra.

Jacob en Peniel es el armazón del libro, modelo de esa lucha del alma con Dios (Gn 32), de la perseverancia que exige la bendición. Esta es la clave palautiana de la vida espiritual: la perseverancia; el alma que lucha no se resigna a perder la presencia de Dios.

Jesús es el foco que ilumina este edificio: lo muestra en la tempestad y en Getsemaní. En la tempestad, muestra la necesidad de orar a Dios en la crisis; pedagogía de urgir a Dios en la crisis para salvar la navecilla de la Iglesia («Señor, salvadnos, que perecemos»). En Getsemaní, la noche no es fracaso sino participación en Cristo.

Los salmos son la herida hecha palabra. El alma grita, llora y protesta hasta alcanzar la confianza. La estructura del lamento es la respiración del alma de Palau.

El Padrenuestro en Lucha está actualizado a la situación que vive la Iglesia en España en ese momento. Presenta la oración como combate. «Venga tu Reino»: deseo de un orden civil que permita la misión. «El pan nuestro»: se identifica con la Palabra, los sacramentos y los predicadores; son instrumentos necesarios para que la bendición de Dios se concrete en la vida social de España.

Da gran protagonismo al Espíritu Santo y también a San José, copiando textos completos del Camino de perfección haciendo alusión a San José como maestro de oración.

Arquitectura de la lucha espiritual. El armazón es la lucha de Jacob que vence por su perseverancia. El foco es Jesús, el Buen Pastor, en la tempestad y en Getsemaní. El laboratorio son los salmos, espacio donde la herida grita, confía. La acción es el Padrenuestro.

Marco bíblico: la lucha como categoría espiritual. Cuatro movimientos en la lucha: el deseo, la dialéctica, la herida y la bendición. Toda lucha espiritual nace del deseo, de un anhelo, de hambre de Dios; impulsa al alma a salir de sí en busca de Dios. La dialéctica entre el ocultamiento y la revelación: Dios se muestra y se esconde; es la pedagogía divina. La tentación y la noche educan al alma para que aprenda a querer lo que Dios quiere. La herida de Jacob no es un castigo, sino la prueba de que el combate fue real; es el sello existencial de la gracia, que recuerda la vulnerabilidad humana y la dependencia divina. La herida no destruye, configura; es sacramento de presencia. La bendición es la culminación del combate espiritual, no solo un favor concedido, sino transformación ontológica. Es el paso de la autosuficiencia a la plenitud.

La actualidad palautiana bíblica: una clave eclesial. No es solo un texto del pasado, sino una obra viva que sigue acompañando procesos espirituales hoy. La herida: los sufrimientos históricos de la Iglesia. Lucha: camino concreto de la oración y la misión. Noche: espacio necesario de encuentro en un mundo fragmentado. Bendición: victoria sobre los obstáculos y recuperación espiritual.

Conclusión: la Lucha basada toda ella en la Palabra de Dios es un lugar de transformación. Solo lucha quien ama, solo combate quien ha sido tocado por una presencia que no quiere perder. La herida de Jacob, de los salmistas, de Jesús en Getsemaní…, la reconoce Palau en su alma y cada uno de nosotros también. La lucha no es el final sino el comienzo; la herida no es fracaso sino puerta abierta. La bendición no es premio sino transformación. Que nos impulse a buscar a Dios incluso cuando se oculta; de luchar con Él, no contra, hasta el amanecer. En esa lucha Dios no es el enemigo que se vence sino el amado que transforma y se rinde.



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