XVI Cátedra Francisco Palau:
La oración. Don y tarea. "Lucha del Alma con Dios"
CITeS-Universidad de la Mística,
Ávila, 20-22 marzo 2026
RAÍCES CARMELITANAS EN «LUCHA
DEL ALMA CON DIOS»
Antonio Benéitez, ocd
Comienza con un recuerdo al padre
Luis Javier Fernández Frontela, fallecido el pasado 21 de enero
inesperadamente, que estudió profusamente la obra del Padre Palau y
agradeciendo todo lo que hizo por el conocimiento del beato.
Hay una conexión directa de Lucha
con la vicisitud histórica de la Iglesia en España; así, se había prohibido
hacer ordenaciones sagradas. Además, el papa Gregorio pide que se ore por la
Iglesia en España en ese momento.
El escrito de Lucha del alma con
Dios es un escrito que prolonga y anticipa.
Actualización del carisma del
Carmelo Teresiano. Francisco Palau es el hombre de la parresía, de la
audacia confiada al estilo de san Pablo, que escribe en la más pura tradición
carmelitana, y lo hace en el espíritu de santa Teresa, aunque no la cite expresamente.
Anticipo de las nuevas
perspectivas eclesiales. Bebe de la tradición del siglo XVII y anticipa lo
que ha venido luego, el profundo sentido de Iglesia que tenemos ahora.
Planteamientos eclesiales de
los fundadores del Carmelo Teresiano
A los 45 años, Santa Teresa
tiene una experiencia del infierno, percibe su amargura de manera sensible (Vida,
32). Lo sensible es un correlato de la gracia interior; la gracia interior es
salvar almas. Ese otoño comienza la labor fundacional y, hasta que muere, vive
el deseo de Cristo que el Espíritu Santo ha sembrado en ella, de que todos los
hombres conozcan a Cristo y se salven.
Sufre por los que llaman los
«daños de Francia», que se resumen en la ruptura del Cuerpo de Cristo. Son los
ataques de los calvinistas en el sur de Francia, con quema de iglesias y
abandono de sacerdotes que se hacen hugonotes. Aunque a Santa Teresa no le
habían explicado la comunión de los santos, intuía que el Cuerpo de Cristo, la
Iglesia, estaba roto. Teresa se dice que hay que vivir los consejos evangélicos
lo mejor que pueda. En Camino habla de los sacerdotes y dice que han de
dar ejemplo los que han de enseñar.
Teresa tiene un llamamiento de
Dios para orar por los pecadores, los herejes, los sacerdotes, los infieles,
creando comunidades orantes. Ella imagina a esas monjas y dice que hay que ser
tales que Dios escuche su oración; ser cristianos de modo que nuestro
testimonio y oración atraigan a los demás.
Contribución de San Juan de la
Cruz. Más vale dedicar la mitad del tiempo a la oración, porque o si no es
como martillear en hierro frío. Si no hacemos oración, nuestra actividad
pastoral es martillear en hierro frío. Si falta la oración, falta la eficacia
apostólica. No se hace nada de actividad pastoral, si no se busca la honra y
gloria de Dios.
Continuidad del Padre Palau
con el carisma de Santa Teresa. Él tambien desea embarcar a todos,
religiosos y laicos, en la oración.
Los «daños de España». Había una
prohibición de ordenar sacerdotes. Palau reacciona con el espíritu de Santa
Teresa: vamos a orar; a hacer oración y sacrificio. Que nuestra oración y
sacrificio venzan la voluntad divina. Todo nos recuerda al episodio de la lucha
de Jacob. Se trata de luchar para que Dios no permita los castigos que
merecemos y nos mande las gracias que necesitamos. Oración y sacrificio tanto
personal como comunitarios. Hace propuestas de oraciones, letanías. Sobre todo,
de la Eucaristía; porque es la intercesión de Cristo ante el Padre en la
Eucaristía. Su cuerpo en los altares y su cuerpo místico que es la Iglesia.
Esto va creciendo en el P. Palau,
en las fundaciones, en la Escuela de la Virtud, en el ministerio del
exorcistado y va creciendo en la Iglesia (Santa Teresita del Niño Jesús),
también en el magisterio de la Iglesia (Cuerpo de Cristo y comunión de los
santos).
Lo que propone el P. Palau es lo
que, 20 años más tarde, proponen los jesuitas en el Apostolado de la Oración.
Romano Guardini: la Iglesia está despertando en las almas (1922). Pero el
primero que motivó esto desde la espiritualidad teresiana y desde una fe
profunda en el valor de la oración y el sacrificio fue el Padre Palau.

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