Se refiere a la capacidad
que tiene la oración para influir en la vida de las personas, hace alusión a
cómo la oración cambia la vida del orante, le acerca a Dios, le da fuerza
espiritual para enfrentarse a las dificultades.
La oración medio para experimentar cambios internos, no es una evasión sino confrontación con Dios y con uno mismo. El alma se desnuda ante Dios y se une íntimamente a Él.
Con este libro el padre Palau inicia el apostolado de la oración y de la pluma, describe con tonos dramáticos la situación de la Iglesia. Tiene el deseo de compartir con otras personas su inquietud por la Iglesia. Quería organizar como una cruzada de oración por la Iglesia perseguida.
La oración es un don de
Dios. El Espíritu Santo incita a la oración a los fieles. Váyase delante de
Jesús sacramentado e invoque al Espíritu Santo, porque es él el que pide en
nuestros corazones. Al orar se abren canales para que la gracia divina penetre
en los fieles y en la Iglesia, desata el poder de Dios, abre caminos donde no
los había. La oración un diálogo de amor y una fuente de poder para enfrentar
las dificultades de la vida.
La oración palautiana es
un ejercicio de fe, esperanza y amor que cambia la vida. El encuentro con Dios
no deja al alma igual, toca nuestra fragilidad y nos transforma.
La oración, como práctica constante, permite establecer una relación con lo divino, el creyente reconoce su dependencia de Dios y abre la puerta para que Dios entre en su vida.
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