XVI Cátedra Francisco Palau: La
oración. Don y tarea. "Lucha del Alma con Dios"
CITeS-Universidad de la Mística,
Ávila, 20-22 marzo 2026
CONTEXTO HISTÓRICO DE LUCHA
DEL ALMA CON DIOS Y SU PROYECCIÓN ACTUAL
Gregorio Ponce
La vida del Padre Francisco Palau
(1811‑1872)
se desarrolla en uno de los periodos más convulsos
de la historia de España. Nacido en plena Guerra de la
Independencia y marcado por las tensiones entre absolutistas y liberales, Palau
crece en un país dividido, sacudido por guerras
carlistas, epidemias, revoluciones y un anticlericalismo creciente que estallará con fuerza en 1835.
Ese año, unos disturbios en
Barcelona arrasan y queman varios conventos, entre ellos el de los carmelitas
descalzos donde Palau vivía. Obligado a exclaustrarse, sin hábito ni comunidad,
se ve obligado a huir y es ordenado sacerdote en Barbastro, por orden de su
superior provincial. Alterna el ministerio parroquial con la vida eremítica en una
cueva de su pueblo natal, donde acudía mucha gente a confesarse, hasta que las
sospechas del gobierno lo empujan al exilio en Francia.
Es en ese contexto —entre 1840 y
1851— cuando escribe Lucha del alma con Dios, una obra publicada en
Montauban en 1842 y nacida del silencio, la soledad y la persecución. Más que
un tratado, es un diálogo interior, un combate espiritual contra las fuerzas
que él sentía que estaban destruyendo a la Iglesia en España. Toda Europa vive
entonces las sucesivas oleadas revolucionarias y el debate sobre el papel de la
Iglesia en la sociedad moderna.
De vuelta a Barcelona, funda la
Escuela de la Virtud, una catequesis para adultos con dimensión formativa
religiosa y social, que el gobierno liberal percibe como una amenaza política.
Acusado falsamente de instigar huelgas obreras, es desterrado a Ibiza en 1854 y
se retira a Es Cubells y al islote del Vedrá. Allí, su espíritu, lejos de
romperse, se eleva Su vida y escritos se unen en una dirección: el amor a la
Iglesia, el servicio de Dios y de los hermanos. Declarado inocente, se traslada
a Menorca y funda una orden terciaria de hermanas y hermanos.
Le toca uno de los momentos más
difíciles para la fe en España. En lugar de abatirse, transformó su destierro
en tiempo de fecundidad. Lucha del alma con Dios es el testimonio de
que, incluso cuando te quitan todo lo externo, nadie puede arrebatarte la
libertad interior de amar y servir. Su vida se entiende como respuesta a esa
historia: uniendo vida contemplativa y misión.
Hoy su mensaje sigue
interpelándonos a luchar por despertar un amanecer de esperanza:
comprometiéndonos con los problemas de nuestro tiempo, complicándonos la vida
por los demás —especialmente los más vulnerables—, a ser personas orantes al
servicio de las personas —generosos, empáticos, respetuosos—, a vivir en plenitud.
Parafraseando a San Juan de la Cruz, Dios conduce el alma por caminos que no
entiende para aprenda a amarlo sin condiciones. Dios nos invita a servir sin condiciones,
a amar en la incomodidad, a la entrega total... El Padre Palau nos inspira a ello.

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