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sábado, 4 de abril de 2015

ECOS DEL CONGRESO PALAUTIANO-TERESIANO 2015


La Cátedra Francisco Palau, con acento leridano

La Cátedra Francisco Palau, que se han celebrado del 20 al 22 de marzo en la Universidad de la Mística de Ávila, que este año se ha centrado en el V Centenario de Santa Teresa, ha tenido acento leridano, con la participación activa de la hermana Ester Díaz en una de sus ponencias.
Bajo el nombre Siguiendo las huellas. La herencia Teresiana en el Beato Francisco Palau, se han celebrado varias jornadas en el CITES (Centro Internacional Teresiano Sanjuanista, también conocido como Universidad de la Mística), cuyo objetivo se ha centrado en mostrar la espiritualidad teresiana. Durante estos días se han impartido varias conferencias con esta temática, como por ejemplo la primera, “La oración como experiencia teologal” en Santa Teresa y Francisco Palau, a cargo de  Secundino Castro y la hermana Ester Díaz (os dejamos la crónica que la propia autora ha hecho del congreso en el documento adjunto).
El segundo día  Lola Jara nos mostró como estos dos místicos nos animan a vivir también esa experiencia con Cristo en nuestra vida, desde una realidad concreta.
Fernanda Villanueva se ha encargado de recorrer el camino de la experiencia interior a través de la relación entre Moradas y Mis Relaciones, resaltando el proceso que vivieron ambos: encuentro, amistad, desposorio y matrimonio espiritual con Cristo.
La mañana se ha cerrado con una conferencia amena y profunda del P. José Vicente Rodríguez, quien ha presentado los símbolos místicos de estos dos grandes personajes, resaltando los símbolos del jardín, y las cadenas del amor que a la vez unen y liberan.
Ana María Díaz, cm, abrió las charlas de la tarde con una conferencia sobre la eclesialidad en Teresa de Jesús y Francisco Palau. Para terminar la jornada se tuvo la oportunidad de participar en dos comunicaciones simultaneas: “María en la espiritualidad teresiano-palautiana”, ofrecida por Irene Obradors, cm y la otra sobre cómo traducir actualmente la visión eucarística del P. Palau, por un matrimonio del Carmelo Misionero Seglar, José Manuel de Paco y Katy Valbuena.
Estos tres días de reflexión y estudio terminaron con las ponencias: “La humanidad de Cristo en Sta. Teresa y Francisco Palau”, impartida por Miguel Márquez, Superior Provincial de la Provincia ibérica de los Carmelitas Descalzos y la síntesis final de todo el Congreso ofrecida por Gabriel Castro, ocd.
La clausura del congreso corrió a cargo de Esperanza Izco, Superiora Provincial de las Carmelitas Misioneras, quien declaró que “el objetivo específico propuesto para este congreso, que era´mostrar el entronque y la honda conexión entre Francisco Palau y Teresa de Jesús de la que siempre se sintió hijo y seguidor´, ha sido plenamente alcanzado y evidenciado”.
Culminó todo el Congreso con la celebración de la Eucaristía presidida Mons. D. Jesús García Burillo, Obispo de Ávila.

CRÓNICA DE ESTER DÍAZ
Celebramos -el pasado fin de semana-, el VI curso de la cátedra, FRANCISCO PALAU. En la universidad de la mística -Ávila-. Acudimos unas 80 personas: hijas, hermanos, seguidores y amigos del P. Palau. Referencia obligada y gozosa ha sido la de Teresa de Jesús. No en vano nos encontramos en el V centenario de su nacimiento. De hecho las reflexiones han discurrido comparando madre e hijo. Sí, Palau es uno de los reconocidos discípulos de Teresa. Desde el alba vocacional, quedó fascinado, tanto por la personalidad como por la doctrina de la Santa. Luego, descubre en ella el riachuelo que aviva y nutre su sed. Porque a Palau le urge calmar el apremio de comunión, que asciende desde las raíces de su propia existencia. Sed de Dios: inmensa, profunda. Y ella le invita y acompaña a abrevar del manantial. Siguiendo las huellas. La herencia teresiana en Francisco Palau ha sido el enunciado del congreso. Al inicio nos situamos en el marco teresiano que Palau vivió. Espléndida posición. Desde ella desciframos ciertos proyectos y actuaciones de este hombre de Dios. Luego, recorrimos los escritos o dimensiones más emblemáticos de una y otro. Descubrimos la Influencia de lo teresiano en la pluma de Palau. Nos detuvimos en una dimensión nuclear, común a ambos: la eclesialidad. Cauce sobre el que se remansan tantos sueños, proyectos y servicios de Teresa y Palau. Estación - término del recorrido eclesial, del evangelio: Jesús de Nazaret. Suelo nutricio, compañero y objetivo en la vocación de madre e hijo. En la nuestra, también. Cristo humano. Decidido Él a humanizar nuestra existencia, entorno e historia. Así lo realizó con ellos. Requiere, ahora, relevante colaboración. Pues la humanidad de Cristo la descubrimos al mirar, con ojos limpios, los rostros que pueblan nuestra actual humanidad. La concreción del amor, celebración eucarística, María y la evangelización resultaron mini-espacios de doctrina concentrada. Con gozo hemos descubierto a Palau con un teresianismo muy propio: el sueño cumplido de Teresa -se afirmó en alguna ponencia-. Él, en su época, entretejida por circunstancias específicas y nada fáciles, dio la respuesta más apropiada, desde la vocación recibida. Vocación densamente evangélica. Saboreamos -con regusto anímico y a conciencia- los símbolos análogos. Cueva, cárcel, útero, crisálida, sepulcro reflejan y solicitan muerte. Rompiéndonos, -semejante a la madre cuando da a luz,- facilitaremos nuevos nacimientos, vida más colmada y auténtica, PASCUA. Así, aunque todo es lo de siempre, adquiere otro color. Es entonces cuando recuperamos la capacidad de estremecernos ante lo cotidiano. Cuando percibimos el milagro en el cual vivimos, continuamente, inmersos. Experiencia cargada de asombro, ha resultado esta relevante excursión del espíritu. Volvemos con deberes. La riqueza del carisma nos apremia a desinstalarnos, a acelerar el paso hacia las periferias existenciales: alejados, demonios de la mentira, competitividad, exclusión…, múltiples carencias. A esperar, y a confiar mientras servimos. Conscientes de la propia limitación para todo lo esencial, nos fiamos de Dios, padre bueno, de su interés por nosotros. Por lo cual hacemos nuestra la oración sálmica: Señor, enséñanos tus caminos.
 Ester Díaz S., carmelita misionera

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